Cada noche es un evento nuevo. El público debería acumularse
Venta rápida para fechas que se anuncian con dos semanas, listas y invitaciones en puerta, QR dinámico, barra con TPV y un dato que se queda contigo: quién vino, a qué vino y cuánto consumió. Comisión por entrada vendida. Para una sala con programación semanal, el modelo importa.
Programar treinta noches al mes con herramientas de evento único.
Con el ticketing clásico
- Montar cada concierto en el sistema es un trabajo en sí mismo
- La lista de invitados vive en un Excel que muere en la puerta
- El público de la sala es anónimo: viene, paga y desaparece
- La barra y la taquilla cierran por separado y a mano
- Las mensualidades del software se comen los márgenes cortos
Con la plataforma de la sala
- Duplica el evento, cambia fecha y cartel, y a vender
- Listas e invitaciones digitales que la puerta valida con el móvil
- Cada asistente suma historial: género, frecuencia, consumo
- Taquilla y barra en el mismo cierre
- Sin mensualidad: pagas por entrada vendida
La operación de una sala, noche tras noche
Alta rápida de conciertos
Duplica un evento anterior, cambia fecha, cartel y precios, y está a la venta. La programación semanal no puede costar una tarde por bolo.
Listas e invitaciones
Invitados, prensa y promotores externos en listas digitales que la puerta resuelve con un móvil, sin papeles ni discusiones.
Puerta con QR dinámico
Validación en un gesto, sin dobles usos y sin capturas revendidas. La cola de entrada se mueve al ritmo del concierto.
Barra con TPV
Comandas rápidas, stock en vivo y cierre por barra en el mismo sistema que la taquilla. En beta con pilotos.
El público, acumulado
Quién viene, cada cuánto y a qué: el historial de tu público te dice qué cartel llena un martes y a quién avisar del próximo concierto.
Reventa sin tocar la calle
Si una noche se agota, la reventa controlada recoloca las entradas con tus reglas y tu comisión.
La sala vive de repetir: el mismo público, el próximo concierto.
El margen de una sala está en la recurrencia, no en el bolo
Una sala no vive de un evento: vive de que la gente vuelva. Cada noche que pasa por el sistema deja historial —quién vino, qué género, cuánto consumió— y ese historial es lo que convierte un martes flojo en una sala llena: sabes a quién le interesa el cartel antes de gastarte un euro en anunciarlo. Sin mensualidad: el software cobra cuando tú vendes.
Todo lo que pasa en la sala, en un solo sistema
De la venta anticipada al cierre de la barra, sin exportar nada.
Lo que nos preguntan las salas
¿Cuánto cuesta para una sala con programación semanal?+
Comisión por entrada vendida, sin cuota de alta ni mensualidad. Una noche floja no te genera factura de software.
¿Puedo gestionar listas de invitados?+
Sí: invitados, prensa y promotores externos van en listas digitales que la puerta valida con un móvil. Sin Excel impreso y sin discusiones en la cola.
¿Sirve para vender en puerta?+
Sí, la venta en puerta entra en el mismo inventario y el mismo cierre que la anticipada.
¿Qué datos me quedan de cada noche?+
Asistencia, ritmo de venta, historial de cada asistente y, si usas el TPV, el consumo de barra. Todo tuyo, para programar y para llenar la próxima fecha.
¿Cómo se monta un concierto nuevo?+
Duplicando uno anterior: cambias fecha, cartel y precios y está a la venta. El alta no puede ser el cuello de botella de una programación semanal.
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