Brunch Electronik Festival celebró su cuarta edición los días 7, 8 y 9 de agosto en el Parc del Fòrum de Barcelona. La organización cifra el público de los tres días en 65.000 asistentes.
El cartel reunió a más de 90 artistas en seis escenarios: GrooviK, IconiK by Yamaha, Open Stage by Red Bull, HarmoniK, EuphoriK by Estrella Damm y RhythmiK by Resident Advisor.
Casi todas las cabeceras han titulado con la cifra de público. Es el dato más fácil de contar y el que menos explica: un buen fin de semana de agosto no dice nada sobre si el festival podrá repetirse. Los otros dos datos de la misma nota sí.
El primero es el recinto. Según la información difundida por la organización, el festival tiene renovada su licencia en el Parc del Fòrum hasta 2028. En un festival urbano, el permiso del espacio condiciona todo lo demás: sin fecha ni recinto asegurados no se cierra un cartel con un año de antelación, ni se negocian patrocinios por temporadas, ni se invierte en infraestructura que solo se amortiza en varias ediciones.
El segundo es de dónde viene el público. Según la organización, el 80% fue local. Es un dato propio, no de un estudio independiente, y conviene leerlo así. Aun con esa cautela, apunta a una demanda que no depende del calendario turístico: se vende en la ciudad donde se celebra. Cataluña es, junto a Madrid y Andalucía, una de las tres comunidades que concentran el 63,1% de la facturación de la música en vivo en España, y ahí la competencia por fechas y por público es máxima.
Recinto atado a tres años y público de casa. Dos condiciones que no aparecen en el titular y que pesan más que la cifra de asistentes para cualquiera que esté montando un festival en España.