El proyecto de presupuestos italiano para 2027 amplía el Art Bonus, el crédito fiscal del 65 % para quien dona a la cultura, a seis categorías nuevas de beneficiarios de esas donaciones. Una de ellas son los entes con personalidad jurídica que organizan festivales y manifestaciones culturales, pero las condiciones para entrar dependen de un decreto que todavía no existe.
El Gobierno presentó el 30 de octubre de 2026 en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de presupuestos 2027, el A.C. 3174, del ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti. El 4 de noviembre se separaron del texto los artículos 69 (comma 8), 105 y 115. El resto sigue como A.C. 3174-bis, en primera lectura y asignado a la Comisión V (Bilancio). El artículo 109 continúa dentro, con la misma numeración.
Ese artículo añade un comma 1-bis a la ley del Art Bonus, el art. 1 del decreto-legge 83/2014. La norma vigente da un crédito del 65 % de las donaciones en dinero, en tres cuotas anuales iguales. El límite es el 15 % de la renta imponible para personas físicas y entes no comerciales, y el 5 por mil de los ingresos anuales para empresas. Entre los beneficiarios actuales ya figuran «i festival» del ámbito del espectáculo, junto a fundaciones lírico-sinfónicas, teatros e instituciones concertísticas.
Desde el periodo impositivo en curso a 31 de diciembre de 2027, el texto del proyecto suma seis grupos. Entes del Tercer sector, fundaciones o asociaciones reconocidas sin ánimo de lucro, con al menos cinco años de actividad, que conserven villas, parques o edificios declarados de interés cultural. Entes eclesiásticos y fabbricerie. Institutos culturales con contribuciones de la ley 534/1996 o de leyes especiales. Comités y ediciones nacionales. Institutos y lugares de cultura privados, incluidos archivos y museos de empresa, acreditados en el Sistema museale nazionale. Y, en la letra c), los organizadores de festivales.
La medida se ha contado por el lado del patrimonio. El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, la ha presentado como una forma de «coinvolgere maggiormente i privati» en su conservación, según Edunews24. Esa presentación enumera el patrimonio y los museos de empresa. No menciona los festivales.
La letra c) cubre a «enti dotati di personalità giuridica organizzatori di manifestazioni e festival culturali di particolare importanza nazionale o internazionale», para organizar el festival, «purché riconosciuti come iniziative di rilevante interesse pubblico». Según la lectura de esta redacción del texto, la letra a) exige expresamente operar sin ánimo de lucro y la letra c) no lo menciona: pide personalidad jurídica, relevancia nacional o internacional y el reconocimiento.
Ese reconocimiento es el filtro. Sus criterios saldrán de un decreto del ministro de Cultura, de concierto con el de Economía, que el artículo 109 prevé dictar en seis meses desde la entrada en vigor de la ley. Hasta entonces, ningún festival sabe si entra.
Entrar también trae obligaciones. Contabilidad separada para las sumas recibidas y empleadas. Las comunicaciones que ya exige la ley pasan a ser mensuales. Controles por muestreo del Ministerio de Cultura y la Agenzia delle entrate. Si el destino difiere del declarado, se recupera el crédito «aumentato di un quarto a titolo di sanzione», a cargo del beneficiario.
La relación técnica calcula un coste de 17,9 millones de euros en 2028, 34,9 en 2029 y 51,9 anuales desde 2030, con efecto cero en 2027. Supone que las nuevas donaciones igualarán a las pasadas, unos 78,4 millones según datos declarativos de 2024.
Para quien organiza en Italia, la letra c) abre una vía de financiación privada con desgravación para el donante, pero de momento solo en papel. El texto aún tiene que pasar por la Cámara y el Senado y puede cambiar con enmiendas. Después habrá que esperar al decreto que diga qué cuenta como festival de interés público. Es una vía distinta de las ayudas públicas directas, como el reparto del primer fondo para promotores de música en vivo, y no cambia las obligaciones de base: SIAE y biglietteria.
