El Gobierno británico ya ha fijado el nivel de su tope a la reventa de entradas: ningún recargo sobre el coste original, y ese coste incluye los gastos inevitables y los de envío. Sigue en blanco la cifra de la que depende que el tope aguante, el límite a las comisiones de las plataformas de reventa.
Qué ha pasado
La decisión está en la respuesta del Gobierno a la consulta sobre la reventa de entradas, publicada el 19 de noviembre de 2025 por el Department for Business and Trade y el Department for Culture, Media and Sport. La consulta se desarrolló del 10 de enero al 4 de abril de 2025 y recibió 416 respuestas únicas y utilizables, 308 de ellas de consumidores y aficionados.
El Gobierno introducirá «a price cap that makes it unlawful to resell live events tickets for a profit». El nivel lo concreta sin margen de lectura: el tope no permitirá «any mark-up [...] over and above the original cost of the ticket (inclusive of unavoidable fees and delivery charges)». Cero recargo, y el suelo de referencia no es el precio de cara: es lo que pagó el comprador, con los gastos inevitables y los de envío dentro.
Habrá también un tope a las comisiones de servicio de las plataformas, para que una comisión inflada no sirva de rodeo. El documento admite que tendrá que ser lo bastante alto para que las plataformas que cumplan operen de forma sostenible, y deja el número para después: «We will continue to gather evidence on what the most suitable level is for the fee cap [...] before setting out the detail of our approach when we bring forward legislation».
| Medida | Estado | Nivel |
|---|---|---|
| Tope al precio de reventa | Decidido | Cero recargo sobre el coste original, con gastos inevitables y envío |
| Tope a las comisiones de plataforma | Pendiente | Sin fijar; se detallará con la legislación |
| Volumen por revendedor | Decidido | No más entradas de las que tenía derecho a comprar en origen |
| Licencias de plataforma | Descartado por ahora | Se revisará si el régimen de consumo falla |
| Sanciones | Decidido | Hasta el 10 % de la facturación global, vía DMCCA |
Las plataformas tendrán «strict legal obligations» para garantizar el cumplimiento, y la ejecución irá por el régimen de consumo de la Digital Markets, Competition and Consumers Act 2024, que da a la Competition and Markets Authority poderes acelerados para actuar directamente contra ciertas infracciones. Fecha, ninguna: legislará «when parliamentary time allows».
El 13 de mayo de 2026, las notas informativas del Discurso del Rey recogieron un «Draft Ticket Tout Ban Bill» en sus páginas 64 y 65: las mismas medidas, publicadas en borrador para escrutinio prelegislativo y con un ámbito que «will extend and apply to the whole of the UK». Sus datos: recargos habituales del secundario por encima del 50 %, entradas revendidas a seis veces su coste original en investigaciones de Trading Standards y los 200 mayores revendedores concentrando en torno al 50 % de las ventas por valor en esas plataformas. El Gobierno estima un ahorro de unos 112 millones de libras anuales para los aficionados, 900.000 entradas más compradas directamente en el canal primario cada año y 37 libras menos en el precio medio pagado en reventa, incluidas todas las comisiones.
El borrador es otra cuestión. El rastreador de compromisos de Full Fact, actualizado el 24 de agosto de 2026, lo clasificaba como «In progress» y señalaba que a esa fecha la legislación no se había presentado en el Parlamento. El 30 de septiembre, según Resident Advisor, el ministro de Industrias Creativas, Ian Murray, dijo en un panel de UK Music en Liverpool, durante el congreso del Partido Laborista, que el borrador se estaba preparando y que el Gobierno esperaba ir «quicker than we initially intended». Afirmó que 400.000 libras al día pasan del bolsillo de los aficionados a los reventas: es su cifra, recogida también por TicketNews. No dio fecha de publicación. Alex Sobel, copresidente del grupo parlamentario de música, la llamó la «number one short-term priority» del grupo.
Por qué importa
Dos piezas del mismo paquete están en estados distintos, y la diferencia no es de calendario. El tope de precio está cerrado y es de beneficio cero. El tope de comisiones, que es el que decide si el primero se puede sortear por la vía del cargo de servicio, no tiene número, y el Gobierno dice que lo fijará cuando traiga la legislación. Mientras siga en blanco, el efecto del tope de precio no se puede calcular: entre una comisión testimonial y una comisión generosa está la distancia entre un mercado a valor nominal y el mismo recargo con otro nombre.
La segunda lectura es la vía elegida. No hay régimen de licencias: hay obligaciones de consumo y una autoridad de competencia que puede multar hasta el 10 % de la facturación global. Es una arquitectura distinta de la que se discute en España, donde el anclaje propuesto es el precio original más la variación del IPC. Y hay quien no espera a ninguna ley: Glastonbury vendió las entradas de 2027 con padrón cerrado antes de la taquilla y una sola reventa, la del propio festival.
Qué hacer con esto
- Comprobar qué guarda tu ticketing como «coste original». El suelo propuesto no es el precio de cara, sino el total con gastos inevitables y de envío. Si no queda registrado por transacción, el techo de reventa no se puede acreditar después.
- Dejar trazado el derecho de compra. Prohibir revender más entradas de las que se tenía derecho a comprar convierte el límite por comprador en un dato con consecuencias: hay que poder decir cuántas podía comprar cada uno y cuántas compró.
- No planificar contra una fecha, y contar con todo el país. No hay calendario: la respuesta a la consulta dice «when parliamentary time allows» y el ministro no dio fecha el 30 de septiembre. El ámbito sí está escrito: el borrador «will extend and apply to the whole of the UK».
- Mover ya lo que depende del contrato y no de la ley. Límites por comprador, nominatividad y canal de reventa propio se aplican desde las condiciones de venta: así se controla la reventa sin esperar a una norma.
